[con la árida agonía de un corazón exhausto.]
-López Velarde, Como en la salve.
[a ver si despierta, a ver si despierta...]
-Porta, Hay siempre un sentimiento muerto en un corazón roto.
[a ver si despierta, a ver si despierta...]
-Porta, Hay siempre un sentimiento muerto en un corazón roto.
Tum. Tum. Tum: El latir cálido y seguro dentro del pecho, bombeando hasta el cerebro, incitando el sueño-fantasía de la noche, a saber: un encuentro en una fiesta con Leonardo, con el desaparecido Leonardo, amor de su vida, se va la luz y la arrastra en la oscuridad para confesarle, entre caricias, un olvido no logrado. Luego los besos obligados del reencuentro, la dulzura que, aunque soñada, ella puede sentir en la boca.
Tum. Tum. Tum. Un dolor agudo la despierta y la aleja de la ensoñación. Primero a la altura de la clavícula, luego baja hasta depositarse cerca del pecho. Arde y es como un objeto punzante, insertándose. Ella se levanta y se dice que basta, que tantos meses pasando lo mismo no es vida.
Así que se decide. Es ya de mañana y las formas de las cosas pueden distinguirse. Camina entre los largos pasillos de su casa, mirando la soga de emergencia que tiene colgada en una habitación. No, no es hoy el día para ello. Ni para salir huyendo al río, como Ofelia. Gracias a los avances de la ciencia, cuenta con una opción antes inusitada, cómoda, que no interfiere con sus actividades diarias.
Busca entre las muchas cajas de pastillas, botellas y remedios, hasta dar con una bolsa diminuta y verde, que dentro tiene una sola píldora, redonda y brillante. Sigue religiosamente los pasos: cubrirse bien del frío, recostarse, tomarla con abundante agua. La nostalgia le llega en el último momento: ¿no extrañará...?
Entonces un sueño pesado cae sobre ella como una manta.
*
Abre los ojos entre rayos de sol. Comprueba, estupefacta, que ha dormido casi un día entero. Se siente, a pesar de mareada, muy descansada. No soñó, por primera vez en meses. Con algo de miedo, se pone las manos en el pecho y... no, no es una ilusión: ya no hay tum.
Sabía que el SBS (sustituto de bombeo sanguíneo) era muy seguro, la amiga que se lo recomendó era una experta, pero no podía evitar tener sus dudas. ¡Ella, que toda la vida había dependido de su corazón, y no sólo para bombear sangre...! El funcionamiento es sencillo: una "bomba química" se encarga del trabajo rudo, y tu corazón puede tomarse un descanso; una siesta, por así decirlo. Justo ahora, estaba muy feliz por haberle hecho caso.
Se levanta a ordenar su casa, que últimamente está hecha un desastre, a organizar sus pendientes, y en todo ese tiempo no piensa en nadie. Qué agradable es tener vacía la mente, se dice.
Qué cómodo, se repite para la segunda semana.
Qué... desconcertante, piensa, cada vez más, por el segundo mes. Pero su corazón, cansado como estaba, no da señales de querer despertar todavía.
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