Quién es Fer

O Ligeia-Astarté, viene a dar lo mismo.


(Previo al Némesis)
Nuevamente la advertencia, no hay literatura en nada de esto. Simplemente jugaba con Diana, y preguntarle a ella quién era yo fue preguntármelo a mí misma. Claro que no tengo una respuesta completa, y no sirve de nada una objetiva (una persona, un ser humano, bla bla bla), y me puse a pensar en serio, haciendo espacio entre las ideas sobre el Bien y el Mal que se desencadenan de todo lo que veo, las ideas de lo que es y no es el amor, y lo que debo y no debo hacer. Pero de Némesis, de la presunta raíz de mi infelicidad, de ese No Amar a La Humanidad, hablaré más tarde, cuando tenga más pruebas concluyentes. Es bueno, de todas formas, llegar a la pregunta de quién es uno; es una buena forma de apreciarse,con lo que me refiero a subirse el autoestima. Una aproximación fácil es comenzar con adjetivos, con roles y por tanto, con descripciones parciales. Así que lo primero que me viene a la cabeza es que soy intensa, me gusta el drama, amo las emociones per se, los ideales, el romance y la belleza. Ver/leer/pensar/escuchar/crear algo hermoso es mi estado ideal. Bien. Bonito, pero también soy frágil, infantil, crédula, asustadiza, débil, inconstante, y muchas veces inconforme. No me gusta lo que me rodea la mayoría del tiempo y a veces es sólo por no detenerme a analizarlo. Por tener un ideal de lo que debería estar frente a mí y decepcionarme cuando difiere de lo que hay detrás. Pero eso es hablar del Némesis, eso... después. El ser infantil abarca muchas cosas, desde un descuido personal básico (peso, desvelos, enojos, autolesión, dependencia, deseo de venganza), hasta el miedo, el terrible constante miedo de estar sola y no estarlo, de quedarme o irme... No sé lo que quiero,no de forma subjetiva. Y el Nonsense, ese gemelo sempiterno del Némesis, aparece y devora, carcome y corroe hasta tirar. Suertuda de mí si hay de qué agarrarme en ese momento, pero cuando no me toca quedarme y analizar poco a poco cada detalle de mi existencia mientras sucede, lo que ya pasó y lo que pasará, y empezar a construir desde el fondo negro de la nada. Aunque desde hace poco, con el nonsense como compañero más tiempo que nunca, he empezado a advertir su fuerza creativa, su poder y su intensidad, y cierta belleza. Desde ahí escribo algunas veces, así salgo, pero sospecho que mi hogar está ahí debajo. Ahí donde no hay limitaciones porque no hay nada ni nadie y todo carece de importancia, donde nada puede ser peor y cualquier cosa será una mejora. Mi hogar, acabo de darme cuenta mientras tecleo. Sí, se puede salir de visita a algunos lugares, hablar con personas/sumergirse en mundos imaginarios/fundirse con otra persona, pero tenemos un núcleo impenetrable e individual, ése que nos define, nuestros pensamientos.
Así que, como una cursi parada antes de la conclusión, vamos a la definición por roles. Soy claro, empezando por Mecano, una persona/ser humano/tal, mujer en sentido orgánico, sensible y poético, esperanza-hija, hermana mayor, nieta, sobrina y demás parentescos, estudiante intermitente ahora y casi total en un pasado, niña bastante temerosa y llorona, lectora apasionada y también recopiladora-creadora-admiradora de historias en cualquier formato, ser empático en cuanto a cosas tristes, con esa empatía impotente que te hace llorar las desgracias ajenas un poco y re-llorarlas un mucho por no poder hacer nada para remediarlas. Soy a veces una criatura triste, con u cuerpo demasiado vivo, que siente mucho, dolor o alegría, placer o sufrimiento, una fanática de lo estético de la sangre corriendo y de las cicatrices cargadas de significado (y si bien no me arrepiento ya, no creo repetirme). Otras veces más bien una irreverente, histérica, ruidosa, francamente feliz, adoradora de la comedia. Soy un ser bastante sexual, que goza de forma voyeurista ser admirada y crear placer para alguien más,más que conforme con mi cuerpo aunque aceptando que podría mejorar, y con la certeza secreta y vanidosa de que es bastante atractivo, pero también protector, que los rizos que dejaré crecer van a rodearme y protegerme. Pero en este respecto también un ser con culpa (aunque supongo que esto ya pasó...), con miedo y vulnerabilidad. Una muchacha que se sonroja y que raras veces soporta el contacto visual con desconocidos o conocidos con poca confianza, que vivía en la ansiedad y la vergüenza. Soy también una romántica, amante de los signos, protectora de las causas perdidas y con deseos de recuperar los esplendores pasados de la familia, de la música, de la moda. Soy una cuidadora de plantas, amo las rosas, pero no se me da mucho. Amo la idea de que esos seres vivan y crezcan porque dependen de mí y yo hago lo que se requiere para que estén bien.
Una admiradora de la ciencia, curiosa y en constante asombro, cada vez más convencida de que esa cercanía de la ciencia a la religión, a lo espiritual, no es casualidad. Una niña que habla con Dios y le cuenta muchos chistes.
Fallida científica claro, pero deseosa de ayudar a la ciencia desde lo que amo hacer, escribir. Una aspirante a objeto de deseo, admiración, inspiración y amor.
Y de forma rápida (para no incomodar(me)), fui una persona que amó mucho y fue muy amada también, con ese amor especial que se da entre dos personas. Fui también una tonta, claro, que se equivocó mucho pero al menos lo acepta y asume las consecuencias. Soy una personita con comportamientos depresivos, que muchas muchas veces considera el suicidio pero cada vez como una posibilidad más lejana, como un buenísimo auto-chiste. Una cantante-bailarina-actriz amateur, que disfruta muchísimo de esas tres cosas. Toda una comediante que si no tiene a quien decirle sus locuras a mano se las cuenta sola y se ríe. Una persona con muchas esperanzas, y deseos, tantos deseos...
Final y metafóricamente, una sirena: estéril pero con instinto maternal, bella y femenina y amada y poética pero libre y solitaria, incapaz de ofrecer un futuro realista a cualquier persona que quisiera vivir conmigo, y una mezcla de criaturas mitológicas escurridizas y hermosas: ninfa, bruja, hada, musa.
Pero a la vez, y gracias en gran medida a la cabeza fría de mis padres, a tanto que me he equivocado y (espero! anhelo!) a haber madurado algo, soy ahora una persona con metas realistas, que sabe que la lírica y el drama y la belleza efímera de los amores breves e intensos no sirven para dar felicidad en la vida real, que jamás va a negar la belleza del dolor pero ya no va a buscarlo. Que por fin, después de veinte años de lucha, ha declarado prescindible al romance y al amor. Que ya no necesita ni quiere, sólo por querer, a otra persona al lado para considerar que la vida tiene sentido. Que se quiere a sí misma, y trabaja cada día para quererse más y, por tanto, mejorarse y llegar al Gran Objetivo Final: que ese yo, ese vacío al que tanto miedo le tengo, se llene de cosas que yo haya creado, de un microcosmos personal.
 Una musa que, en vez de quedarse flotando en el cielo para inspirar, se baja, se consigue un escritorio y se pone a trabajar. A aumentar la belleza de la Creación.

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