miércoles, 13 de mayo de 2020

La famosa duda de Hamlet



Morir..., dormir; no más; ¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! ¡He aquí un término devotamente apetecible! ¡Morir... dormir, tal vez soñar! ¡Si, ahí está el obstáculo! Pues es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevivir en ese sueño de la muerte, cuando nos hayamos liberado del torbellino de la vida.
-Obvio, Hamlet, supuestamente con un cráneo en la mano.

To be, or not to be...conflicto glorificado que se resume, simplemente, en si quieres seguir peleando o te rindes. Flojera extrema, debilidad confesada, renuncia prematura. Sospecho que, si la muerte fuera menos difícil o menos dolorosa, habría muchos más suicidios. ¿Lo que sigue es un autoensayo sobre los deseos suicidas? Probablemente. Como práctica para el ensayo escolar que tengo que hacer. Por cierto, estas actividades de blog las hago siempre que debería estar haciendo otra cosa, entiéndase la tarea, porque si no no podría sentirme lo suficientemente culpable escribiendo. 
Esta situación de cuarentena y pandemia es terrible para todos. Eso lo sé. Me lo han dicho. Sin embargo, el contexto... Bien, bien, tengo que referirme a una plática con mi psicóloga. Le contaba lo trsite y desganada que me sentía, y me explicó que es sana la tristeza, y que no es más que un ensayo para las próximas situaciones en mi vida en que me voy a sentir triste. Por acabar la uni, perder un trabajo, por la muerte de un familiar... 
El resultado es que este no es más que el inicio de una larga cadena de dolor. Que es necesario vivir. Ne-ce-sa-rio.
¿De verdad?
Quisiera decir que nada es obligado, que uno está vivo porque lo disfruta a cada momento, pero la realidad no es así. La realidad nunca es como uno quiere. Y yo, infantil a mis 24 años, cansada de sentir demasiado, me pregunto si no será mejor...retirarse con el score bajito. Con poquitas cosas tristes, sin tener que vivir lo que sigue, lo malo. 
[Ironías de la Vida: El dolor de existir puede ser rápidamente distraído con un capítulo de Modern Family, impidiéndome escribir, llorar o seguir con las tareas. El vacío sigue, sigue, pero no mientras esas tres familias disfuncionales estén en pantalla. Esto continuará, hablaré de sinsentido y depresión, pero en una ocasión más propicia]