Y tras mis ojos comencé a verte, inmaterial de nuevo, a crearte en mi fantasía, casi idéntico a como habías sido, pero ahora mío del todo, perfecto en cada detalle. Falso. - Viento, brevísima historia triste de un amor despechado.
Su corazón es como un laúd suspendido; apenas lo tocan, resuena. - De Béranger, epígrafe de La caída de la casa Usher
Creó su hombre. Su hombre la amó. -Bruja, Julio Cortázar
La historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta. (...) sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios. -Emma Zunz, Borges
Casi no me decido a publicar estas cartas. Por lo poco que me permito, por estas fechas, pensar en Leonardo. No hablo de él con nadie, pocas personas saben de su existencia -y en todo caso, no les importa-. Pero hoy es un lunes que parece domingo y recién llovió. La noche está un poco pesada igual que el ambiente en casa, y yo no puedo, por el momento, estudiar; la melancolía me ataca y me obliga a procrastinar. Así que desempolvé el baúl de los recuerdos, que más bien es una caja rota de cartón bajo la cama, y me decidí a transcribir las cartas que Leo me escribió. Porque en este momento, sea por las razones que sea, necesito recordarlo. Me hace falta.
14/02/2010
Violeta, amor mío:
A veces no sé ni qué decirte cuando escribo. Me dijiste que no te gustaba que te repitiera que te amo una y otra vez, y respeto eso. Pero hay momentos en que no lo puedo evitar. Es que lo que siento por ti es muy grande y me sobrepasa, tengo que gritárselo al mundo entero.
¿Sabes? todo el día estoy pensando en ti. En tu cara tan bonita cuando la enmarca la Luna azul. En lo mucho que te preocupa que nos vayan a descubrir y no te dejen salir más. En tus manos tan nerviosas la primera vez que las tomé. Ojalá nunca las tuviera que soltar.
En realidad sí tengo algo que decirte. Ya no puedo más con esta situación. Vernos a escondidas es tan horrible, como si lo que hacemos fuera malo. Despierto en la madrugada y abrazo una pinche almohada, deseando fueras tú la que comparte mi cama, como en la canción que te dediqué. Quiero empezar mi vida contigo, tener a mis hijos contigo, envejecer juntos.
Escápate conmigo.
Sé que no tengo mucho qué ofrecerte, pero no hay nada que no haría por tu amor, por verte feliz. Trabajaría veinte horas sin descanso, en lo que sea. Incluso, si tuviera que cometer delitos... pero no. Por ahora podrías venir a vivir a mi casa y escondernos. Tus papás no sospechan que me vine a San Luis por ti, ¿verdad? No sabrán dónde buscar. Y tú misma lo has dicho, ellos nunca te entienden, ni siquiera se toman la molestia. Yo te escucharía todo el tiempo que necesites, hablaría contigo todas las noches hasta que nos ganara el sueño. Me dijiste que te sentías una extraña en tu propia familia... Pues yo seré tu familia, tu hogar. Te daré lo que necesites.
Siempre, siempre te voy a cuidar, porque eres la cosita más frágil y más bella que he conocido. Piénsalo, por favor. Sólo necesitas traer tu ropa y cosas pequeñas que te importen mucho. Después te consigo todos los libros que quieras.
Ojalá pueda darte esto pronto.
Leo.
PD: Feliz día del amor y la amistad. Pero contigo eso es todos los días. Verte sonreír vale todas las rosas del mundo.
22/03/2010
Katie Scarlett:
Lo que siempre amaré de ti es cómo se esconde tu esencia detrás de todo lo que te gusta. Como si tomaras el color y la forma de lo que te apasiona. Hay tantos nombres con los que llamarte, porque eres todo eso y además tú.
Hubiera sido demasiado bueno para ser verdad que aceptaras venir conmigo. No estoy enojado, eso lo sabes. Nunca me enojaría contigo. Sé que tienes tres hermanas a las cuales cuidar. Que no te perdonarías huir sin decir nada. Pero eso no significa que no me duela.
Estás tan lejos y no te veré pronto. Pero te sueño cada día, diosa de mi vida, el amor más verdadero de todos. Es como si se hubieran borrado todos los demás seres humanos y sólo quedaras tú, tú, tú. Ya ni siquiera siento que exista yo. Y extrañarte es un vicio.
A veces me pregunto si todavía me querrás, a pesar de la distancia. Pero siento que eso importa cada vez menos, porque con que yo te ame es suficiente. Sé lo mucho que te gusta Bécquer, conseguí un libro suyo, por eso... y es algo así:
¡Ojalá (la vida) fuera un sueño
muy largo y muy profundo,
un sueño que durara hasta la muerte!...
Yo soñaría con mi amor y el tuyo.
A lo mejor es que de veras sólo fuiste un sueño y nunca te voy a alcanzar. Soñé contigo hace dos días y estabas a lo lejos, en el horizonte. El viento estaba fortísimo pero tú no te movías, sólo tu ropa y tu cabello. Y no abrías los ojos, por más que te gritaba. Quería que me miraras pero no había manera de alcanzarte. No importa. Gastaría toda mi vida en ir tras de ti.
Espero poder regresar a San Luis pronto. Besarte muy profundamente y hacerte el amor por primera vez. Aunque estoy seguro que después de eso te querré mucho más todavía.
Siempre, siempre tuyo (nunca lo dudes)
Leo.
19/02/2014
Dafne, aunque preferiría María:
De todo lo que tendría que decirte, de todo lo que te mereces de mi parte, lo único que de verdad importa es que te sigo amando. Y en las noches no puedo dormir, le doy mil vueltas a la cama preguntándome si lo querrás a él más que a mí. Creo que sí, porque parece que te olvidaste para siempre de mí. Pero no puedo evitar, a veces, imaginarte mirando por la ventana las estrellas, acordándote de mi con alguna canción. De mí, que te daría lo que pidieras por sólo una noche contigo.
Sé que él no te merece. No quería decírtelo pero los vi, un día, en el Centro. Habían comprado unas burbujas y tú reías, con el cabello larguísimo y planchado. Casi no has cambiado. Él casi no te miraba. Te tenía ahí, a un lado, hablando incesantemente, y apenas te prestaba atención. Yo te escucharía con todo el silencio del planeta, y miraría tus ojos como si fueran los últimos... No importa. Esa canción ya no te la enseñé. Hay tanto que no te mostré, mi vida. Todo lo que teníamos por delante.
Todavía no hay día que no recuerde tu última carta. Decidiste dejar de pelear una guerra imposible y rendirte, y ya no buscarme, y ya no volvernos a ver. ¿Lloraste mucho por mí? Te conozco y sé que sí. Ojalá tuvieras a alguna amiga a quien... pero no, ¿verdad? ¿Ni a Andrea? Muchas veces me dijiste que yo era el único secreto que te permitías, que toda tu vida la podías contar menos lo que concernía a mi. Sé que no lo hiciste por maldad ni porque yo no te importara, que estabas cansada.
Pero amor, yo no te olvido. Déjalo, vuelve conmigo. No vivo en San Luis por ahora, pero con que me contestes esto, con una sola palabra tuya, hago todo lo necesario para cambiarme.
Antes era muy pronto, tu estabas muy pequeña como para decidirte, pero ya no. Te juro que te voy a dar todo el amor que él no te da. Y que no me voy a rendir. Feliz cumpleaños.
Todavía con esperanzas,
Leo.
Pd: Pero cuánto te quiero,
mi amor verdadero,
sin ti, está mal hecho el mundo.
Más canciones para escuchar juntos, cuando te decidas, Brujita.
20/08/2016
Bree, Brett, imposible musa:
A lo mejor ya sospechas, pero te he estado leyendo. Sí, conozco el sitio de internet por el que escribes, y sólo quiero decirte dos cosas. La primera es que puedo ver lo mucho que necesitas a alguien que te escuche. La segunda es que me duele muchísimo todo lo que te está pasando. Es tan triste. Anoche me quedé dormido con uno de tus cuentos. Desperté a componer una canción, pero no seguí porque era muy fúnebre. No te hubiera gustado.
Puede que ya no me quieras. Bueno, en realidad, es obvio que no. Evidente. Pero eso es algo que se puede conseguir, poco a poco. Si me dieras una oportunidad de sanar todas tus heridas. De cubrir con amor cada cicatriz. Hay fotos en las que sonríes pero parece que no es en serio. Que la vida no te ha sabido hacer feliz, y menos el desgraciado, el hijo de puta que te hizo algo que no alcanzo a entender. ¿Qué pasó? Temo que te haya sido infiel y eso te haya hecho sentir... mal. No eras muy segura, y me temo que eso no haya cambiado.
Cuando pienso en ti, me enojo con el mundo. ¿Cómo es posible que alguien con esa cabeza, con ese corazón y esa magia en lo que escribe, no pueda ser feliz, lo esté pasando tan mal? No puedo más que ver tu búsqueda a ciegas y sin esperanza del amor, y quisiera gritarte que yo estoy aquí, y que siempre voy a estarlo. No lo dudes porque eso es lo único de lo que estoy seguro.
Puedes venir cuando quieras. Llámame, te dejo mi teléfono. Ya no te pido que huyas conmigo, como antes... pero tienes que saber que lo puedes hacer.
Leo.
(Y así como mi nombre no cambia, mi corazón tampoco: sigue tan tuyo como siempre. Tú eres otra cada vez que me atrevo a escribirte. Sé, también, que necesitas a alguien sólido, un puerto seguro. Sólo contesta.)
25/02/2019
Ali (¿Alguna vez te sentirás a gusto con tu propio nombre? A mí me gusta mucho. Si todo este tiempo no lo he usado, es porque sé que no te gustaría):
Hay noticias que llegan y nos parten en dos. Desde ahí hay que elegir una de la smitades y seguir con ella, dejando atrás todo lo que contenía la otra. Y yo vivo con medio corazón desde que me enteré de lo que te hiciste. ¿Estás muy cansada, verdad? La vida no ha sido justa contigo. La odio por lo que hizo contigo. De mí, no me preocupo. En todo caso, sé que todo lo que soñé para nosotros ya no podrá ser. Y te hablo desde la desesperanza y el dolor para seguirte ofreciendo un lugar al cual acudir. No sé si en todo este tiempo hayas encontrado a alguien que te entendiera como yo, pero por lo que ha pasado, creo que no. Y hay una voz que me sigue diciendo que me extrañas y piensas en mí, muy de cuando en vez. Entonces mira, estoy para lo que necesites.
Si quieres terminar con todo esto, sólo llama, el número es el mismo. Estaremos en un lugar cálido y tranquilo, te abrazaré y no tendrás que estar sola mientras todo sucede. Consigo lo que sea necesario y me voy contigo. Creo que es el máximo acto de amor que puedo tener hacia ti: ayudarte a dejar el dolor y la angustia que siempre han estado contigo. Dejarte descansar.
Ay, mi vida, todo lo que este mundo nos ofrecía.
Pues ahora, al menos, nos da esta oportunidad. Tómate tu tiempo, piensa en ello.
Si quieres seguir intentando, si logras ser feliz, también estará bien. No voy a escribirte más, te dejo libre en todos los sentidos.
Pero no olvides que tienes un pequeño lugar cómodo que te pertenece del todo, justo aquí conmigo.
Leo.
No me atreví a contestar casi ninguna de sus cartas, no me atreví a hablar de esto ni a escribir sobre ello, hasta ahora. Sólo quedó su nombre en mis primeros escritos, en una almohada que nunca suelto y es mi fiel esposo, y en el hombre ideal que se formó en mi cabeza. Oh, Leo, ya era momento de que hablara sobre ti. Perdona si jodí un poco con mi estilo lo que me escribías. Todo cuando pasa por mis manos acaba, tarde o temprano, salpicado de ficción.
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